St. Vincent @ Sala Apolo (20/06/2012)
Cuándo me enteré de que nuestra querida St. Vincent nos visitaría en junio se me hizo la boca agua. La había visto en noviembre dentro de la programación del Primavera Club 2011 y me dejó con la boca abierta con ese conciertazo en el Casino L’Aliança de Poblenou. Entonces, sólo falló una cosa: las butacas. No diré que no fuera especial verla en un contexto como el Casino, pero, al igual que en el posterior concierto de Girls, hubo muchos momentos en los que me hubiera encantado levantarme de mi butaca para derrochar algo de energía. Y Annie Clark volvió ayer a Barcelona para regalarnos la oportunidad de poder derrochar toda la energía que aquel día no pudimos derrochar por circunstancias ajenas a ella misma.

¿Y cómo se soluciona eso? ¿Simplemente quitando las butacas, pasando de el Casino a la Sala Apolo? Pues bien, eso hace mucho. Pero la solución era otra, y ella la tenía clara (yo también, que me había tragado muchos directos por YouTube). La solución, con nombre propio, se llamaba ‘Krokodil’. Los momentazos que había pasado en mi habitación viendo interpretaciones de dicha canción en directo no eran pocos, como tampoco eran pocas las ansias que tenía de vivir ese momento de cuerpo presente.
St. Vincent no cambió demasiado su set para esta ocasión, empezando con ‘Marrow’, canción de su segundo álbum, del que tocó bastantes canciones (‘Save Me From What I Want’, ‘Actor Out Of Work’, ‘Black Rainbow’ y ‘The Party). Las demás canciones fueron todas prácticamente de su último y excelentísimo disco Strange Mercy.
Cuando la vi en noviembre lo entendí todo. A Annie Clark la tienes que ver en directo para comprender cada detalle de su propuesta. Lo suyo son los contrastes; jugando continuamente con su inocencia y su agresividad, representada por la distorsión de su guitarra. Está cantando con esa voz suave donde las haya, y a los cinco segundos está tirándose por el suelo, sacando el sonido más sucio posible de su guitarra eléctrica.

Después de enamorarnos a todos con una ráfaga de su último disco (‘Cruel’, ‘Surgeon’, ‘Champagne Year’, ‘Neutered Fruit’, ‘Year of the Tiger’ y ‘Northern Lights’ sonaron del tirón), St. Vincent introdujo su ya habitual versión ‘She Is Beyond Good and Evil’ de The Pop Group y, de esta manera, consiguió que la gente empezara a bailar. Bailes que no eran más que un ejercicio de calentamiento para lo que venía justo después. Sí, ‘Krokodil’. Annie Clark se descuelga la guitarra y se la da a su compañera, esa era la señal que estaba esperando. Así que empecé a grabar en ese momento (hasta que vi a Annie Clark haciendo crowd surfing por encima de mi cabeza y le di el móvil a mi novia para que siguiera grabando). La calidad del vídeo no es muy buena, pero es suficiente para mostrar la locura que se vivió en ese momento.
Y es que Annie Clark puso a toda la sala patas arriba. Se volvió loca ella y nos volvimos locos todos. Fue el momento del concierto, ese que perdurará en la memoria de los allí presentes durante muchísimos años.
A continuación se marcharon para dar paso al bis, señal de que quedaba poco para el final. Salió para tocar dos canciones de sus dos primeros álbumes, ‘The Party’ y ‘Your Lips Are Red’, única canción que sonó ayer de su primer largo, Marry Me.
En definitiva, St. Vincent es, sin duda, una de las propuestas más interesantes que se pueden ver hoy en día y no entra en mis planes desaprovechar cualquier oportunidad de volver a verla en directo. Vale la pena, os lo digo de todo corazón.





